Cómo cultivar aloe vera

Es posible que alguno de nuestros lectores se haya planteado en alguna ocasión cultivar y mantener su propio áloe vera. Esto puede ser muy interesante ya que siempre tendremos disponible este fantástico elemento en nuestras casas. Seguidamente vamos a explicar cómo cultivar aloe vera.

 

El cultivo del aloe vera

Una de las ventajas que encontramos a la hora de plantar aloe vera es que podremos hacerlo sin problemas utilizando una maceta, lo cual significa que tendremos la posibilidad de cultivar aloe vera incluso en nuestras casas aunque vivamos en un piso de reducidas dimensiones.

No obstante, es importante tener en cuenta que a la hora de elegir la maceta es más aconsejable utilizar una de barro que una de plástico. Esto suele ser habitual en todas nuestras macetas, ya que en especial si tienen que estar en zonas soleadas nos encontramos con que el plástico actúa de forma hermética y acaba calentando en exceso la tierra y por tanto las raíces de nuestras plantas, por lo que su evolución será mucho más difícil.

No obstante, las macetas de barro permiten que la tierra se oxigene mejor además de que el agua se evapore de forma adecuada. En el caso de estar en zonas soleadas tiene la característica de que permite la ventilación y por tanto no se llega a calentar la tierra incluso aunque esté completamente empapada.

Una vez que tengamos la maceta adecuada tenemos que añadir un drenaje en la parte inferior que deberá tener un espesor de aproximadamente dos dedos. Este drenaje lo podremos realizar con grava.

Seguidamente realizaremos una mezcla de tierra normal con turba a partes iguales, es decir, al 50%. Introducimos esta mezcla en la maceta y añadimos la planta cubriendo hasta la zona del nacimiento de las hojas.

El riego del aloe vera

Debemos considerar que uno de los mayores enemigos del aloe vera es el exceso de agua. Es por ello que deberemos cuidarlo mucho y tenerlo siempre en cuenta.

Cuando acabemos de plantar aloe vera en una maceta debemos esperar dos semanas antes de realizar el primer riego. Gracias a esto permitiremos que las heridas ocasionadas durante el trasplante puedan cicatrizar correctamente.

Siempre debemos tener en cuenta que es mejor que le falte agua que no que le sobre, por lo que en caso de duda es mejor no regar.

El aloe vera en invierno

Otro aspecto que debemos considerar es que el frío es también un peligroso enemigo del aloe vera. Por ello nunca permitiremos que nuestra planta se encuentre en un entorno por debajo de los 0°, y en todo caso deberemos colocar siempre la maceta en zonas lo más soleadas posible.

No obstante, también es muy importante tener en cuenta que cuando acabemos de plantar una nueva maceta de aloe vera deberemos esperar también dos semanas antes de ponerla al sol.

Otras consideraciones del cultivo del aloe vera

Una de las partes positivas del cultivo del aloe vera es que se trata de una planta que resiste muy bien a las plagas.

Por otra parte se reproduce muy a menudo mediante hijos que van naciendo a su alrededor. Esto debemos considerarlo muy seriamente, ya que cuando veamos que estos hijos van alcanzando una altura de aproximadamente unos cuatro dedos deberemos separarlos de la planta adulta y a ser posible ir plantándolos en otras macetas para seguir reproduciendo nuestra querida sábila. Esto debe hacerse ya que de lo contrario la planta no se desarrollará convenientemente y no obtendremos los beneficios que estamos buscando.

Para separar estos hijos tendremos que hacerlo con los dedos hurgando en la tierra hasta que lleguemos a la parte en la que el hijo se une a la madre y separándolos. Ahora podemos aprovechar para añadir un poco de abono a la madre.

La polinización del aloe

Existe una amplia variedad de tipos de aloe vera. No obstante, hay que tener en cuenta que debemos evitar que nuestro aloe vera pueda ser politizado por otras variedades de la misma especie ya que de lo contrario no tendrá las características que queremos.

Es por ello que si tenemos otras variedades de aloe vera cercanas deberemos cortar la vara de la flor a media altura y por la parte de debajo de las flores siempre antes de que se abra, con lo que evitaremos que el viento vaya polinizando y vuelva las semillas híbridas.