La historia del aloe vera I

Aunque por el momento no ha sido posible constatarlo, lo más probable es que él aloe vera fuese utilizado ya en la prehistoria. Hemos de tener en cuenta que en el paleolítico, el hombre utilizaba los recursos naturales para su supervivencia, por lo que es lógico pensar que debido a las propiedades del aloe vera, fuese muy utilizado en dicha época.

 

No obstante, los primeros indicios fidedignos sobre el uso del aloe vera se remontan a Egipto, más concretamente sobre el año 3000 a. C. Estos indicios se basan fundamentalmente en representaciones pictóricas que eran utilizadas para adornar algunas tumbas y monumentos funerarios.

En cuanto a la primera noticia conocida sobre el aloe vera, se remonta al año 2100 a. C., y se trata de unas tablas realizadas en arcilla cocida procedentes de Sumeria. En ella se puede apreciar una serie de signos que indican las propiedades laxantes de esta planta.

No fue hasta el año 1550 a. C. cuando se escribió el Libro Egipcio de los Remedios, que es considerado como el primer compendio médico que cuenta con una serie de fórmulas que permiten la fabricación de distintos elixires como es el caso del zumo.

Hacia el 700 a. C. escritos hindúes relacionados con la medicina natural atribuían nuevas propiedades curativas al aloe vera, especialmente relacionadas con el hígado, el aparato digestivo, y el aparato respiratorio. Se descubrieron otros usos interesantes como su uso externo para la curación de heridas, quemaduras, cortes, herpes, etc. No obstante, fue en este mismo siglo que también era utilizado como acondicionador de cabello y para mejorar el aspecto general de la piel. Fue en esta época cuando pasó a denominarse “La Curadora Silenciosa“.

En la antigua China era considerada como una de las plantas con mayor cantidad de propiedades terapéuticas, por lo que pasaron a llamarla “El Remedio Armónico“. De los códices encontrados, uno de los más interesantes y antiguos es el “Libro de las Hierbas Medicinales“, una enciclopedia que consta de 10 tomos en la que podemos encontrar una infinidad de aplicaciones para gran cantidad de lesiones externas y problemas internos.

Hipócrates, el conocido como padre de la medicina moderna, hizo importantes alusiones en el siglo V a. C. a esta fantástica planta en su Canon de Medicina, otra enciclopedia médica de la que aún se conservan varios tomos. Hipócrates era conocido especialmente porque consideraba que la naturaleza tenía un remedio para cada enfermedad, y que no existía ninguna dolencia tan grave que no tuviesen cura.

En el siglo IV a. C., Teofrasto, basado en el canon de Hipócrates, creó un nuevo tratado en el que incluyó todas las aplicaciones conocidas además de que añadió otras nuevas. Al parecer fue Teofrasto el que recomendó Aristóteles la importancia de aprovisionarse con la suficiente cantidad de esta planta con el fin de poder tratar las heridas de las tropas de Alejandro Magno durante las conquistas. Al parecer, uno de los motivos para realizar una expedición a la india fue la conquista de la isla de Socotra, que en aquel momento el principal centro de producción del aloe vera, gracias a lo cual consiguieron asegurarse la provisión permanente de esta planta para poder curar a los soldados.